Este tipo de chozón representa una de las formas más primitivas. Se caracteriza por su planta circular y por la presencia de una sabina en posición de vida en el centro, que actúa como pilar estructural sobre el que se organiza toda la construcción.
Alrededor del árbol se levanta un muro de piedra seca de escasa altura, sobre el que se apoyan los cabrios —también de sabina— para formar la cubierta. Esta se cierra con ramas, formando la barda, una solución sencilla pero eficaz frente a las inclemencias del tiempo.
Representa una de las fases más evolucionadas. Se prescinde del pilar central, generando un espacio interior amplio, diáfano y mucho más funcional para el manejo del ganado.
Su estructura se organiza mediante pórticos transversales formados por pilares laterales y vigas de madera, sobre los que descansan los cabrios que sostienen la cubierta, manteniendo los mismos principios constructivos tradicionales.
Este tipo de chozón refleja la adaptación progresiva a nuevas necesidades, sin perder la esencia de estas construcciones ni su integración con el entorno.